Red Nacional Universitaria.

Con el corazón en las manos

Marian Curbelo recorre por estos días las calles de Jesús del Monte. Residente en este mismo municipio, aunque en otra localidad menos afectada, fue de las primeras en sumarse al llamado hecho a estudiantes y jóvenes en la noche del 28 de enero, en la Marcha de las Antorchas. Otros estudiantes de la Facultad de Biología de la Universidad de la Habana, como ella, la acompañan desde este martes.

Dice que aquí ha hecho suya cada vivienda que le ha abierto sus puertas. «Vamos tocando puerta por puerta, preguntando qué podemos hacer por ellos, desde sacar escombros, hasta escuchar a quienes no salen del asombro por lo sucedido. Toda ayuda es válida».

Sus palabras las confirman los vecinos, a quienes al principio les tomó por sorpresa la bisoña tropa que trabaja sin descanso hombro con hombro con los afectados. «Ayer incluso nos ayudaron a hacer una caldosa para todos», interrumpe un señor mientras conversamos con Marian. Ella no estuvo entre los mencionados, me confiesa, «pero hemos sido tantos, que es común confundirnos».

Unas cuadras más adelante, Sheila Reyes y Geisa Hechavarría, estudiantes de la Facultad de Turismo de la Colina Universitaria, evitan que los transeúntes sean golpeados por algunos de los escombros que, desde la azotea de un segundo piso, arrojan sus compañeros.

«Al final de este pasillo hubo un derrumbe parcial y la vía más rápida de sacarlos es subiéndolos a esta azotea y arrojarlos a la calle para que los camiones lo recojan», explicaron». Ellas también llevan dos jornadas en estas labores. «El martes ayudamos en el Casino Deportivo, hoy estamos aquí, y mañana donde haga falta», confirman.

Su voluntad es compartida. «Nadie nos obliga en esta misión que asumimos con mucho amor. Lo sentimos como un deber. Hay compañeros que están en las aulas en este momento, recibiendo las clases que no se han detenido. Después nos ponemos de acuerdo para nosotros estar al día también con la academia», acotaron.

Las tres jóvenes explicaron que aunque a nuestro paso solo nos topamos con estudiantes y profesores de la Universidad de La Habana, este no es el único centro de altos estudios que ha brindado sus manos a la rehabilitación de la capital. «Trabajamos con las universidades Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría y de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, aunque aquí no importa la procedencia, sino el aporte que estamos dispuestos a dar», destacaron.

A nuestras espaldas, otro grupo de jóvenes ratifican cada palabra mientras ayudan a depositar los desechos en uno de los camiones parqueados a la orilla de la calle. Estos visten de verde olivo, son jóvenes soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que también han llegado al lugar. No son los únicos, tampoco este el único camión.

En toda la barriada, y desde ayer, son varios los que transportan fuera del lugar los desechos que las personas han podido acumular en las calles. Al frente de ocho de ellos, y de dos cargadores, un taller móvil, una planta de engrase y 20 operarios, está Luis Roig Masón, director de la unidad empresarial de base de movimiento de tierra de la empresa de construcción y Montaje de Pinar del Río.

«Llegamos el martes en la noche y desde bien temprano de este miércoles nos sumamos a las tropas del Contingente Blas Roca que operaban aquí. No somos los únicos de la más occidental de las provincias cubanas que estamos participando en esta tarea; nuestro apoyo abarca a toda la ciudad. Aquí estaremos hasta que sea necesario», afirmó.

tomado de http://www.juventudrebelde.cu/